EL SOL SOBRE LA NIEBLA

15/03/2006
¿Sabía usted que una sola taza de té contiene tanta humedad como para cubrir su vecindario con una niebla de varios metros de espesor?
Es impresionante como tan poca agua (pero extendida de manera tan fina) puede impedir nuestra visión de un modo casi absoluto.
Generalmente nos molestamos cuando la niebla nos quita visibilidad y retrasa nuestro viaje, pero olvidamos que arriba está el sol brillando con todo su esplendor…
Se ha preguntado usted ¿por qué le incomoda la niebla?
Bueno, porque nos impide una correcta visibilidad, y no nos deja ver de manera clara lo que tenemos frente a nuestros ojos.
Cuando pasamos por situaciones incómodas en nuestra vida sentimos que son como niebla que nos impide seguir adelante o que nos turba la visión retrasando lo que queremos tener. Es como si cada circunstancia adversa la viéramos a través de un lente de aumento y en tamaño agrandado, la solución parece ni siquiera asomarse.
En nuestra vida como cristianos las dificultades y pruebas son consecuencia de nuestras decisiones o de nuestros errores, de la misma manera en que si infringes la ley tendrás un castigo, así mismo, si no vives bajo los preceptos de Dios tendrás que pasar por disciplina para que el Señor te limpie de “impurezas”. Pero las pruebas también son herramientas que Dios usa para formar nuestro carácter y fortalecer nuestro espíritu. A través de las Escrituras podemos ver cómo Dios desarrolló grandes virtudes y cualidades en la vida de personas que le seguían con corazón sincero.
Dios utiliza las pruebas para quitar de nosotros todo lo que nos impide verle y conocerle como es, todo lo que nos impide que lo sigamos y caminemos en Cristo, cosas como el orgullo, la rebeldía, la inconstancia, la desobediencia y otros, se convierten en tropiezo para nuestro caminar en el Señor.
Las circunstancias adversas revelan nuestro carácter pero elevando nuestros ojos a Dios y reconociendo su presencia en nosotros nos ayuda a asumir de manera responsable nuestra posición frente a las pruebas, solo en Cristo podemos desarrollar un carácter maduro y crecer en espíritu y verdad sabiendo que mas allá de la niebla de nuestras circunstancias hay un Dios omnipotente que nos muestra su esplendor a través de su amor.
Versículo del día: Rom. 5:3-5