EL SENTIDO DEL SUFRIMIENTO

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08/09/2006… La herida que siempre llevo en el alma, no cicatriza, inevitable me mata la pena que es infinita, quisiera volar muy lejos, muy lejos, sin rumbo fijo…. Dice la letra de una famosa canción tradicional de la costa norte colombiana; cuantos en algún momen

… La herida que siempre llevo en el alma, no cicatriza, inevitable me mata la pena que es infinita, quisiera volar muy lejos, muy lejos, sin rumbo fijo…. Dice la letra de una famosa canción tradicional de la costa norte colombiana; cuantos en algún momento en la vida nos hemos sentido de esta manera, en donde lo único que parece rodear nuestra vida es el sufrimiento, es como si tuviésemos un imán para todo aquello que causa dolor.
Algunos creen que el sufrimiento es parte inseparable del pecado y por tanto quien sufre y padece es porque está en pecado, pero si bien es cierto que el sufrimiento viene a causa del pecado no es la única razón por la cual sufrimos. Muchas veces Dios permite el sufrimiento con otros propósitos: disciplinarnos (Hb.12:6), probarnos (Dt. 8:2), enseñarnos su voluntad (Sal. 119:71,75), enseñarnos paciencia (Rom. 5:3-5), purificarnos (Mal. 3:2-3), manifestar su Gloria (Jn. 9:1-3) y para hacernos depender de su gracia ( 2 Cor. 12:7-9).
Hablar del sufrimiento no es fácil y menos aún pensar que tiene algún propósito en nuestra vida, también podríamos decir que el sufrimiento nos permite:

Alertarnos:
Cuando padecemos una enfermedad, son los síntomas los que nos permiten diagnosticarla, por ejemplo, el dolor intenso del pecho nos indica que algo anda mal con nuestro corazón. De ésta manera, el sufrimiento nos alerta que algo anda mal en el mundo, en las criaturas del mundo y en nosotros mismos.
Dirigirnos:
Dios ha trazado un camino para cada uno de nosotros mismos y El cumple su propósito independientemente de nuestra voluntad. Cuando el sufrimiento llega a nuestras vidas puede ser para dirigir nuestros pasos hacia una estrecha relación con el Señor, El permite el dolor (no lo causa solo lo permite), para llevarnos a su presencia y hacernos depender de El.
Moldearnos:
Para muchos las palabras del apóstol Pablo en Rom. 8:28 “…a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien…” se han convertido en una muletilla que usan con frecuencia ante la tribulación sin darse cuenta que el verdadero significado es mucho mas que la justificación de lo que les sucede; estas palabras nos muestran el gran poder de Dios aún para hacer que las tragedias cumplan un buen propósito en nosotros.
Unirnos:
A veces solemos ser egoístas aún con nosotros mismos, pensamos que por estar en prueba o atravesar dificultades, debemos alejarnos de nuestros amigos, familia, la congregación y de Dios. Debemos entender que en parte, el propósito del sufrimiento es ayudarnos a satisfacer las necesidades de los demás en la medida en que dejamos que Cristo obre a través nuestro.
Dios se hizo hombre en Jesucristo padeciendo rechazo, dolor, angustia, desesperación y todo lo que podamos atribuirle al sufrimiento y porque venció en la Cruz sabemos que su victoria es también nuestra victoria!
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